El disfrute de su lectura ha sido proporcional a la pereza que me dio leerlo durante décadas. Un «nunca es tarde si la dicha es buena» de manual. Será el ninguneo generalizado, será la educación literaria patriarcal recibida, será el cha-cha-chá. Laforet, inmensa narradora, se marcó un Salinger después de publicar este libro y no nos extraña un pelo porque se le antojaría difícil superarlo. Superar la asfixia de posguerra, el ambiente tóxico familiar, las figuras masculinas dominantes, el drama constate con olor a naftalina y la incomprensión extrema de un mundo que nos rodea y para el que parece no haber sido diseñada la protagonista, Andrea, en una novela no de iniciación sino de confrontación a la vida, a la nada. Este libro es un espectacular vacío al que asomarse y contiene la mejor voz femenina contemporánea en lengua castellana que me he echado a los ojos.
Recomendación: a cualquiera. Es un novelón del S.XX en lengua castellana.
Foto cabecera: periodistas-es.com



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