Retablo, de Marta Sanz

Dos relatos de autora que no había catado hasta la fecha. El primero me ha arrancado sonrisas de las buenas pero el segundo contiene algún momentico «¡Muelte a los hípsteles!» que permanecerá indeleble en mi memoria por una temporada. Dicen las redes que es reconocible el barrio de Malasaña en ambos, pero como yo no he estado sólo puedo decir que los dos cuentos se sitúan en un barrio madrileño donde lo castizo y lo hípster -tradición vs modernidad de toda la vida de dios- chocan como dos locomotoras. Eso es lo que quiere Sanz, pasa de rosca camino del esperpento y con la hipérbole nos tiramos por el suelo. Las dos mujericas que se alían a lo «Extraños en un tren» en el primer cuento me han gustado pero, como he dicho, del segundo no me olvido. La caspa del protas rivaliza con la barba del hípster tanto que casi oyes el ruido del choque. Al pincel, Fernando Vicente dando un concierto delicioso.

Recomendación: a gustosos de relatos gamberros anti-gentrificación madrileña.

Foto cabecera: ilustración de Fernando Vicente para esta edición de Páginas de Espuma.

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