Reflejos en un ojo dorado, de Carson McCullers

Tensión y dolor: las dos materias primas de este -magnífico- plato de McCullers. Las sexualidades reprimidas, las angustias vitales, los rígidos andamios sociales conforman la guarnición. Tensión magistralmente llevada y un dolor latente que se expande por el texto como una lengua de lava. Se pregunta Tennessee Williams en el epílogo qué tendría ese sur de Faulkner y de McCullers para parir tanto arte… (¿Y tú me lo preguntas?). En esta novela se condensa todo lo mentado anteriormente en la historia de tres militares que viven en una base junto con las mujeres de dos de ellos. Sí, los triángulos amorosos de Carson McCullers son pentágonos, porque las convenciones nunca fueron su fuerte, ella más bien era del equipo “Esto es lo que está pasando” y no del de “Esto es lo que el mundo cree que está pasando”. Libro intenso que me ha encantado.

Recomendación: a gustosos de tragedia con relaciones a cinco bandas en ambiente militar.

Foto cabecera: newyorker.com

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