Apegos feroces, de Vivian Gornick

Me ha traído hasta aquí el morbo puro y duro por saber si era para tanto, si todos esos suplementos, gremios de libreros y fuerzas bibliófilas vivas en general coincidían a drede o realmente estos apegos merecían tanta cheer-leader. Eso y que tenía que leérmelo para el club de lectura de este mes, claro. Esto son unas memorias con dos líneas temporales marcadas por dos tiempos, el de narración (en presente) y el evocado (en pasado). Gornick lleva (bien) una especie de caos organizado saltando constantemente de uno a otro. El punto fuerte del libro es cómo relata, de forma implacable, esa feroz relación con su madre, de eso va el libro, por cierto, y ahí hemos dado con el clavo ardiente, porque creo que son pocos libros los que trinchan y despedazan de esta forma el tema (sólo me venían a la cabeza ejemplos de relaciones paterno-filiales) y porque dependerá del interés que dicho tema despierte en cada lector: la relación de una hija con su madre. Yo digo que Gornick lo narra y descuartiza bien y los apegos, además de feroces, son muy dignos. De libro del año, nada.

Foto cabecera de Mitchell Bach para NYT. (nytimes.com)

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