Menuda forma de pasar el ecuador lector del año. Qué gusto, qué despliegue de poderío. Relatos cuyo hilo conductor es, sobre todo, la cabeza de las mujeres. Fantasías negativas desbocadas, neuras, pensamientos atropellados, películas góticas y mucho sentido del humor. Todo bien agitado en la coctelera made in Atwood y excelentemente servido. Arranca con una deconstrucción de los cuentos de hadas tradicionales (escrito en 1977, cuando nadie soñaba con reescribir «La bella durmiente»), continúa con un espléndido «Traslúcida» (metida en la cabeza centrifugando de una joven amante) para seguir con parejas en descomposición («La tumba del famoso poeta») y cuentos de maduración («Joyería capilar» me ha arrancado carcajadas de las buenas) y terminar con un alegato «A favor de las mujeres tontas» (que nos han dado la Literatura) que es para enmarcar con passe-partout y enviar a Javier Marías. Nada de contrareembolso, cortesía de la ama de la barraca canadiense.
Recomendación: a quien quiera relatos pata negra protagonizados por mujeres.
Foto cabecera: syruptrap.ca


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