La maldición de Eva, de Margaret Atwood

Dos tardes de gloria me han dado estos ocho escritos, entre conferencias y artículos, de esta mujer, quien será señora y escritora, pero sobre todo es una pensadora en el sentido (más) humanista de la palabra. Repaso a estereotipos femeninos en la literatura, reflexiones metaliterarias bien armadas (¿qué es la novela?, ¿cómo construyo un personaje?, ¿qué pasa en el proceso de escritura?) y, sí, fundamentos igualitarios en una sociedad que superó el S.XIX pero a la que le faltan unos cuantos telediarios para llegar a la igualdad efectiva. Remata todo ello con una «Carta a América», escrita claramente en la época Bush, que es para enmarcar. Todo bien sazonado con sentido del humor y sentido común, la sal y el azúcar de cualquier menú. Ahora sólo me queda empezar a leer sus novelas.
Recomendación: a interesad@s en teoría literaria, historia de la mujer en la literatura, proceso de escritura y libertades varias. 
NOTA DE PRÉSTAMO: Menos mal que lo compré, o tendría que haber salido pitando a una librería una tarde de julio a 35º. Para tener, subrayar y releer. 

4 Comments

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  1. Me lo anoto, tengo algún libro de Margaret Atwood, he leído un par de ellos, y aunque me han gustado, no sé tiene un punto de frialdad escribiendo que siempre me ha hecho quedarme con un regusto extraño.

    Saludos!

  2. Yo quiero atacar sobre todo «El cuento de la doncella» (o de la criada, según traducciones) porque lo que he leído es tan nimio (un cuento suelto en Amazon) que no me da para hacerme una idea. Yo apunto tu comentario para cuando le esté hincando el diente. Gracias Ana, ¡un saludo!

  3. De sus novelas, El asesino ciego me pareció una saga familiar con demasiadas pretensiones, aburrida, una historia que parece compleja pero, al final, mucho ruido y pocas nueces. De madurez (o decadencia)

    En cambio, Doña Oráculo es una novela de juventud, fresca, divertida pero llena de significado y mucho más creíble a pesar de tener menos pretensiones realistas y mucha fantasía simbólica. Para pasarlo bien sin dejar de pensar.

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