Hace cuarenta años, de María van Rysselberghe

He elegido la etiqueta de novela por no crear la de «novelita», ya que es más corta que un suspiro. Esto ha sido una recomendación de la bibliotecaria de guardia después de que le definiera grosso modo el cuerpo sanferminero que me había dejado «la» Jelinek. Debí darle mucha pena y me recetó esto. Un poquito de delicatessen francés para calmar los ánimos. Escrito decimonónico sin búcaros ni páramos ingleses que relata un adulterio no consumado entre señora casada y  mejor amigo -también casado- de su marido (qué tardes de gloria ha dado el sexto mandamiento -además- a la literatura universal). Delicado pero intenso es un bocado que cae en una tarde y que provoca ganas de leer a Flaubert y tener una casa en las dunas. 
Recomendación: a quien guste de escritura del XIX, lo disfrutará. 

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