Deseo, de Elfriede Jelinek

No es sólo el sexo. Es el sexo como motor, como herramienta de poder, como ingrediente en una sociedad podrida de consumismo e hipocresía. Es la anulación de la voluntad de ellas y del control de ellos. Y por el camino Jelinek reparte a mansalva con una incontinencia narrativa que no había visto en mi vida para dejarte tirado como un guiñapo. Porque a todo esto nos dedicamos mientras llega la Muerte. El libro es asfixiante en forma y contenido hasta -no poder- decir basta. Reiteraciones formales y conceptuales a una velocidad de vértigo que te dejan, es mi caso, la digestión cortada. Vuelta de tuerca a la deshumanización de la especie desde enfoque carnal. Ya lo avisó Ovejero: La Literatura cruel es la que te expone a lo que no quieres ver de tí mismo. Jelinek te remata: somos esta mierda y no hay esperanza. 
Recomendación: OJO. Ojo al Cristo que es de plata. Este libro -bestial pero bueno como él sólo- es uno de los seis que analiza Ovejero en su ensayo sobre literatura cruel. Aconsejo informarse antes de arrimarse. 

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