Cómo contar un relato, de Edith Wharton

Me gustó más El vicio de la lectura porque soy más de leer que de escribir, qué le vamos a hacer, y porque en esta reflexión se nota más el tufo bagaje anglosajón así como la distancia con el momento literario en el que fue escrito. No desmerecen, sin embargo, las directrices -fundamentadas- a futuros escritores que se plantean meterse en el berenjenal del arte de las letras. Me han fascinado las críticas a los efectos de la “rápida producción” que dicta el comercio en el arte mayor, que Edith venera, no cabe duda, ya en su época pre-Jauja “te meto un bodrio al año por 23 eurazos y listo”. Disfruto, en todo caso, con el “tempo” que esta gente se tomaba para dar más de una vuelta al proceso de creación literaria. 
Recomendación: A quien se plantee ponerse a escribir. A quien le vaya el proceso de escritura en sí. 
NOTA DE PRÉSTAMO: Forma parte del alijo de La Central del 31 de agosto. 

2 Comments

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  1. Conozco esa sensación de no ser capaz uno de concentrarse en la lectura: y sé que no tiene otro remedio que el tiempo y algo parecido al factor aleatorio: de repente, vuelves a coger el libro adecuado, te encuentras a la altura de la página 60 y dices ya está, ya he vuelto.
    Welcome back, Deborah.

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