Cuentos de músicos, claro, adaptaciones de cuentos japoneses, sueños de paz en zonas de conflicto, muros que caen y, sobre todos ellos, reluce el del gobernador, quien después de ganarlo todo, provoca una guerra civil para -entre otras cosas- matar el aburrimiento que la paz trae a quienes no tienen ninguna intención de disfrutarla. Es el que más me ha gustado, también, por cómo termina. En su mayoría, más que cuentos son fábulas, con su moraleja escondida y su objeto pedagógico, de un autor que no puede ocultar su optimismo, por ejemplo sobre el conflicto de Palestina, en un momento en que yo no puedo ser más pesimista.
Recomendación. A gustosos de relato tradicional situado en zonas fronterizas árabes.
NOTA DE PRÉSTAMO: Intento ponerme al día con los libros regalados que duermen en mis estanterías. He empezado por este.


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