La delicadeza, de David Foenkinos

Por lo menos a Moccia se le ve venir. Su género, su público, su producto ad hoc. Novela rosa al descubierto para quien quiera consumirla. Perfecto. Esto es peor, viene disfrazado de literatura por Seix-Barral, enfajado en diez -nada menos- premios presuntamente literarios y con avales de taquillazo. Precisamente huele a guión encubierto, a libro para ser rodado cual comedieta hollywoodense barata. En este artefacto los hombres son viriles pero sensibles y las mujeres femeninas pero decididas. No digo más. La caterva de clichés es inagotable. La verosimilitud brilla por su ausencia. De vez en cuando mentan a Cortázar y a una le da un siroco. Se puede escribir peor  -E.L. James lo ha demostrado- pero es el engaño lo que cabrea. Que te la metan doblada editoriales de este pelo. Larga vida a las bibliotecas. 
Recomendación: a quien quiera novela rosa sobre joven viuda y su subordinado laboral con más merengue que en el Bernabeu. 

4 Comments

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  1. Tenía bajo sospecha este libro, vamos que ya le miraba mal desde hace bastante tiempo porque no me fiaba ni un pelo… Así que tu reseña es el empujón definitivo: a la cola del pelotón de “para leer únicamente en caso de no disponer de ningún libro más a mano”. Un saludo y gracias por la reseña.

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  2. Bueno, este género tiene su público, habrá gente que disfrute de él, aunque no es mi caso. A mí me ha puesto de los nervios tanto estereotipo y tanto azúcar. Si esto sirve para que otros criben, o no, y disfruten con sus elecciones, pues encantada. Gracias por pasarte por aquí, ¡Salud!

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  3. ¿Cómo puedes ser capaz de terminar un libro cuando ya te da grima desde la página 10? Yo no puedo (pero tampoco me pesa, con todo lo que hay por leer)

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  4. Hola Vir, no, no siempre los acabo, pero nunca subo aquí comentarios de libros que no he acabado, así que por dos horas más, lo termino y me despacho luego aquí. Tienes razón, hay mucho por leer, pero esta cosa ha entrado en una mañana, no da para más. Son muchos los que no termino, la mayoría porque meaburren. Si me cabrean tienen una oportunidad, el empuje de la mala leche 😛

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