Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina, de Liudmila Petrushévskaia

Érase una vez una mujer llamada Liudmila que apañó los cuentos infantiles tradicionales, mantuvo la forma, los situó en escenarios realistas y añadió el ingrediente gore Made in Rusia con vecinas de pesadilla, almas con cuentas pendientes, muertos que no saben que lo están y días de la marmota en bosques esteparios. Después de todo ese paseillo por la lavadora paranormal nos quedan cuentos del XIX en el XXI.  Esta selección presenta los relatos en cuatro grupos, que van en orden de preferencia de la mendas, siendo la primera, La canción de los eslavos orientales, la parte que -creo- más vale la pena del libro y la última, Los cuentos de hadas, completamente prescindibles. No es una lectura que haya podido hacer de un tirón, pero me alegra haberla hecho. A ver si poco a poco me sacudo de encima la tirria patológica que le tengo a la literatura rusa. La bibliotecaria de guardia -Olga, qué apropiado- también se apunta a la tarea y me recomienda releer el Iván Ilich de mis tormentos… bueno, bueno, no nos pasemos.
Recomendación: a quien quiera revisitar los cuentos tradicionales, a amantes del cuento en general. A quien desee degustar literatura actual rusa.

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