La extranjera, de Serguéi Dovlátov

Hasta ahora conocía la ironía amarga, el absurdo, la nostalgia y la crítica de Serguéi. Hoy he descubierto la ternura. En esta fábula realista Dovlátov nos Deleita (sí, del verbo deleitar con mayúsculas) con la historia de una mujer rusa, hija de familia acomodada en el Partido, que emigra por aburrimiento a EEUU y aterriza en un barrio plagado de disidentes de la Unión Soviética, pero Marusia es disidente de la vida en general, incluida la libertad capitalista. El arranque despista con una presentación del “dramatis personae” que puebla el libro y que pone a prueba nuestra capacidad de retener nombres y apellidos rusos. Seguid. Seguid, insensatos, que vale la pena. Por el camino hay Dovlátov en estado puro sazonado con latinoamericanos, cantantes ligeros y un papagayo verde.  “La extranjera” es sobre todo la historia de la amistad entre un hombre y una mujer y en el epílogo que se marca Serguéi encontramos el monumento que alza a su personaje/amiga y por extensión a todas esas mujeres a quienes dedica el libro. Yo me he quedado colgada de esa página, todavía no he salido de ahí, mandadme pan y agua.  En el apartado de ruegos y súplicas solicitamos a la editorial Fulgencio Pimentel, que al parecer tiene los derechos, que publique toda la obra de este autor sin ningún tipo de demora. Yo les hago café, les sujeto el ordenador, vacío su papelera si hace falta, pero que traten de arrancarlo, por Dios. En el de agradecimientos hacemos pública nuestra intención de colocar en breve una placa en la librería que rece: Aquí entró un día de febrero de 2017 Javier Huarte y pronunció la palabra “Dovlátov”. Por muchísimo menos se han inaugurado rotondas, qué leches.

Recomendación: a cualquiera. Dovlatonianos (míos): este es imprescindible.

2 Comments

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  1. Hola:
    Siento ponerme pesado cada vez que reseñas un libro de Dovlatov, pero es que una vez inoculado el veneno,ya tú sabes…
    Por supuesto, muy de acuerdo con la reseña. Es cierto que quizás sea el libro de este autor en el que más evidente sea la ternura que siente hacia su protagonista (aunque yo diría que si algo le caracteriza, entre otras cosas, es su mirada benevolente hacia todos, incluso los personajes más deleznables); una lectura de este libro muy interesante, en todo caso…. Yo me fijé más en el tono humorístico, pero es que me partí de risa con él… de hecho, en el “momento papagayo” tuve que dejar de leer, de la risa…
    Bueno, y ahora, a por el siguiente, ¿no? ; )

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    1. Tiene partes muy cómicas -si no, no sería Dovlátov- y yo también me he reído, pero en este esa mirada que dices se me ha debido hacer más presente… el momento papagayo es muy bueno, pero confieso que a mí me ha encantado el episodio… ¡de violencia doméstica, colega, QUE YA ES DIFÍCIL.! Muy grande Serguei, y tú de pesado nada, los dovlatonionanos tenemos que poder comentar la jugada. Me quedan dos de él por leer y me da miedo que se acaben… me los dosifico. ¡Un abrazo!

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