Los escritos irreverentes, de Mark Twain

Hay que dominar la Biblia como la palma de la propia mano, hay que tener la socarronería y la ironía más afiladas y tener talento para la escritura de primer orden para desguazar las Sagradas Escrituras de esta forma y reírse del personal con este poderío. Tarde de gloria bendita es lo que me ha dado Twain, especialmente con estos tres escritos: Las cartas de Satán desde la Tierra, La autobiografía de Eva y la Carta desde el Cielo. Dijo el maestro después de escribirlo «Este libro no saldrá jamás. Es imposible porque se consideraría una ignominia». Conocía el patio, sí, pero, gracias al Big Bang, a la industria editorial o al sentido común de alguien, esto vio la luz. Y así nosotros podemos disfrutarlo, a mandíbula batiente, un siglo después. Gora Twain.

Recomendación: a gustosos de crítica bíblica humorística de cuatro tenedores.

NOTA DE PRÉSTAMO: Impedimenta+Twain= no podía salir mal. Amortizado de lejos.

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