El consejero, de Cormac McCarthy

Le tenía más ganas que a David Duchovny dos gintonics más tarde, esto son muchas ganas, vamos, pero las advertencias de Tongoy vía Twitter me pusieron en guardia. Cuando dijo que los diálogos eran infumables mi alarma estaba ya en deafcon 6. Después de leer el primer diálogo, directamente, quería llorar. Esto es un guión cinematográfico que ha perpetrado uno de los grandes, no sabemos si por pasta, si por aburrimiento, si le han metido mano los productores, si Cormac ese día se quedó sin tabaco… no sabemos. Los diálogos no están a la altura de quien firma, la historia tampoco. Un jaleo por drogas en la frontera estaba ya más que finiquitado, y cum laude, en No es país para viejos. El feminicidio de Juárez, que se usa ya cual triángulo de las Bermudas setentero, de comodín morboso del público, no se resuelve con verosimilitud. Lo del siluro ni lo comento. Visualizar a Penélope Cruz tampoco me ha ayudado. Seguiré adorando a Cormac, sólo que a partir de ahora desaconsejaré -vivamente- este punto negro de su bibliografía. 
Recomendación: a gustosos de rollo de narcotráfico fronterizo en formato de guión -malo- cinematográfico. 

5 Comments

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    1. Jajajajaja, mi contrario dijo lo mismo, pero luego se metió «Meridiano de sangre» mientras yo me quedaba atascada a la mitad.

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