El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono

Imagino que no es lo mismo leer este libro desde un octavo piso en una ciudad grande con el ruido de tráfico de fondo y el de la lavadora centrifugando del vecino del sexto justo debajo de tus pies. Y que al levantar los ojos veas ese edificio coronado de antenas clavadas en cemento que ves todos y cada uno de los días del año. Yo he tenido la suerte de encontrármelo. Me ha mirado en la sala de lectura de una casa rural en mitad del valle de Artze, a tiro de piedra de Roncesvalles, en mitad de un bosque donde lo único que se oye son los pájaros y un tinineo de campanas tubulares si alguien entra en la casa. Es un relato de un hombre que se dedica a plantar árboles, porque sí, anónimamente, constantemente, hasta que crea un vergel. Habla del poder trasformador de la naturaleza y nos recuerda que no nacimos para pasar media vida en una M-30. 
Recomendación: a quien quiera reflexión sobre naturaleza. Se lee en un bostezo y la edición de J.de Olañeta es preciosa. 
NOTA DE PRÉSTAMO: Me lo encontré, me miró, lo leí y volvió a quedarse en su sitio hasta que alguien lo vuelva a abrir. 

3 Comments

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  1. Giono es un escritor a parte, que vivió fuera de su tiempo. Le caracteriza esa pasión por lo novelesco. “Un rey sin diversión” y “El húsar en el tejado” son otras dos grandes novelas que recomiendo.

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