El honor perdido de Katharina Blum, de Heinrich Böll.

Antes de que este fin de semana alguien mande a los servicios sociales a mi casa, por desatención de la infancia, informo al respetable de que éste también tiene ciento cuarenta páginas, como el de ayer, así que se lee en media tarde, sí o sí. El propio autor lo califica de “folleto” en el epílogo, puesto que la novela, presentada cual informe judicial, es una denuncia cristalina y directa contra el sensacionalismo  periodístico y relata cómo le arruinan la vida a una muchacha trabajadora y “discreta”. Lo que más me ha gustado ha sido la ironía de Böll, en alguna ocasión hasta he sonreído. Fugazmente. Y lo que peor he llevado han sido los saltos temporales, con pértiga, casi, ya que la acción se desarrolla en cuatro días -creo- pero a ratos echaba en falta brújula y sextante para situarme. Aunque puede que la desorientación sea sólo mía y no esté en el libro. Que también. 
Recomendación: a quien quiera pasar la tarde con crítica a la prensa sensacionalista-amarillista-de-todos-los-santos.

2 Comments

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  1. Me permito hacerte yo una recomendación: El niño perdido, de Thomas Wolfe. Lo habrás visto reseñado en los suplementos culturales. Se lee también de un tirón (creo que 90 páginas) y en mi caso con la piel de gallina de principio a fin. Precioso.

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