
Yo me dedico a lo mismo que se dedica este tipo y en la página 2 quería que él lo dejase. Tiene salidas irónicas que arrancan alguna sonrisa pero madre mía. Si leyésemos algo así de un médico llamando imbéciles, tontos, anormales y retardados a sus pacientes la broma duraría lo justo. Además de algún comentario racista, machista -y unos cuantos egocéntricos a más no poder-que no tienen ni medio pase. Su mayor acierto es la descripción del día a día en una aula de PROA y la tensión psicológica que ello conlleva. Y de lo que más nos alegramos todas es de que ya no trabaje en un aula.
Recomendación: No sé, la verdad. Quizás a profesorado, para luego comentar la jugada. Poco más.
Foto cabecera: elheraldo.es


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