Alguien me comentaba que hay cierto ombligismo en la literatura autorreferencial, a veces a paladas, digo yo, pero creo que este episodio de vida no se ha contado tan a menudo como otros (la literatura del duelo suele ser un campo de cultivo tremendo) y yo voy a agradecerle a Natza Farré la honestidad desde la que escribe la historia de su hermano heroinómano. En el libro hay mucha rabia y muchos elementos de codependencia (si alguien quiere ahondar en este concepto que lea «La vida alrededor», un manual imprescindible) pero sobre todo un desahogo catártico a tanto sufrimiento. También es un viaje a la infancia ochentera que reconocemos muchas. Perfecto para un septiembre intensito.
Recomendación: a interesadas en tema de adicciones y testimonios de personas codependientes.
Foto cabecera: ara.cat


Deja un comentario