Cuando me toca explicar el Romanticismo a la adolescencia empiezo siempre por el año sin verano y Villa Diodati, intentando captar su atención con sucesos extraordinarios, así que al ver esta preciosidad en la caseta de Chundarata en la feria no tuve más remedio que alimentar mi tsundoku, qué le vamos a hacer. Sardá añade más información y protagonistas al evento de 1816 (no se queda en Villa Diodati) y aliña la historia con anécdotas que terminan por componer una fotografía de las consecuencias de aquel evento natural en la Humanidad mucho más amplia de lo que esperaba. Una panorámica maravillosamente ilustrada. Divulgación y arte de la mano… y ahora tengo más munición para mis turras en clase. Pleno al quince.

Recomendación: a gustosas de libro ilustrado, a fans incondicionales -como yo- de la historia del año sin verano.

Foto cabecera: cavallfort.cat

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.