
Aquí todo es muerte, violencias y la sensación de estar ante la taquígrafa que registra los estertores de una comunidad entera. Müller hace lo que le da la gana con el lenguaje, el estilo, los recursos retóricos, hasta que tu apnea te deja morada. Aquí están el papá nazi y la madre violada, no falta nadie. Dicho esto, el relato central no, pero ese «parque negro» estará entre los mejores relatos que he leído, esos «barrenderos» es un poema en prosa bellísimo… eso sí, «Alegrías» Müller se ha ganado el mote a pulso. Después de esto sólo quieres agarrar una almohada y echarte a llorar. Es buenísima, pero no vuelvo a sumergirme en su escritura, densa como el petróleo, por voluntad propia, muchas gracias.
Recomendación: a gustosas de literatura intensa y dura. Y técnicamente excelente, claro.
Foto cabecera: espresso-magazin.de


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