
Doña Aurora, a sus ochenta y tantos y un escaño, se cascó una novela que inaugura el tremendismo feminista argentino. Y lo hace con sorna. Una familia compuesta por un desfile de mujeres con deformidades, enanismo, problemas cognitivos… y atravesadas por violencias hasta el tuétano: violaciones, prostitución, aborto, abandono… elige tu propia salvajada, vamos. Una novela con una carga de profundidad potentísima que sin embargo a ratos despierta ternura, provoca sonrisas (y náuseas) o admiración. Venturini creó a la antiheroína argentina, esa Yuna que nace del esperpento y luego lo dibuja. Gracias, Mariola.
Recomendación: a gustosas de novelas tan arriesgadas como buenas.
Foto cabecera: escaramuza.com.uy


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