
Como sigan así las chicas canarias van a crear una corriente propia: con infancias duras contadas con formas nuevas en islas petadas de extranjeros. Lana Corujo juega – y a ratos innova- con la ortotipografía en lo formal y maneja el cariño y la materia delicada en el contenido con mucho acierto. Plantea incluso algún elemento sobrenatural que -ya hablaremos largo y tendido en el club- podría espantar a algunos lectores aunque yo creo que está bien llevado. Es mi pálpito. Si me atrapó desde la primera página y prácticamente me lo tragué del tirón, algo tiene que imanta y emociona. El viernes 30 lo discutimos.
Recomendación: a gustosas de libro sobre duelo y familias disfuncionales con padres alcohólicos en isla volcánica.
Foto cabecera: escuelaliteraria.com


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