Cuando cerré la librería me llevé este libro a casa. Ha dormido en una balda del salón el sueño de los olvidados hasta ahora. Y qué momento tan fascinante es -deborahdoras, que lo sabéis- cuando descubres una joya que tenías en un tsundoku perdido. Es el caso. Cepeda sólo escribió esta novela pero echó el resto en ella: voces contrapuestas, cambio de narradores, texto teatral, informes militares… un festival de estilos y técnicas que exigen calarse las gafas de cerca porque no permiten respiro, despiste o frivolidad. Toda la artillería literaria que usó Cepeda Samudio para contar una historia inspirada en una matanza de trabajadores -por parte del gobierno- en la Colombia de 1928. Una novela tan monumental como el crimen que evoca.

Recomendación: a gustosas de literatura pata negra.

Foto cabecera: contextomedia.com

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