Darse un homenaje es agarrar e
sta novelita de 70 páginas con letra grande (que yo he calificado como relato) y leerla de corrido sin despegar los dedos de ella. Os reto a leerla sin sonreír o soltar alguna carcajada. En el más puro estilo «camillierano», con su sorna, en su Vigàta, con los improperios y la exaltación siciliana, nos cuenta la historia del cambio de nombre de una de sus calles a través de la historia del hombre a quien quieren dedicársela. Como el protagonista es fascista y la acción se sitúa en plena Italia de Mussolini, ahí aprovecha el maestro, como siempre, para reírse de sus compatriotas y de sí mismo, de su burocracia, hipocresía, ceremonia, costumbres y sinsentidos varios. Una fabulilla deliciosa.
Recomendación: a gustosos de relato siciliano con sentido del humor. A seguidores de Camilleri. A cualquiera.


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