La tormenta de nieve, de Lev Tolstoi

cua0041Tormentón de nieve en la estepa rusa versión tolstoiana. Y como imagino que este hombre no sabía quedarse en los copos, a punto de quedarnos como un frigo-dedo tenemos ensoñaciones de esas que nos llevan al verano en la campiña, a un episodio cercano a la muerte y a un pensamiento alegre del tipo «no somos nada». Con qué otra cosa si no íbamos a soñar toda la noche en la troika con un frío del carajo-la-vela y más perdidos que un calcetín en una lavadora. Sigo pensando que tengo un problema con los clásicos rusos, la transmisión de «la toma de conciencia de uno mismo y sus retos» (cito la contra) entre los gritos de los cocheros que se zumban el vodka no me ha llegado. No ha conseguido conmocionarnos con el episodio veraniego tampoco pero sí nos ha pasmado la ambientación. A describir a Lev no le gana nadie. Saltas de la noche de perros bajo cero al meandro del río estival -ida y vuelta- en 0.1 segundos. Y sin despeinarte, te lo crees. Sigo manteniendo la caja de cohetes intacta, la guardamos para otra ocasión, que pase, quizás, de las setenta y cinco páginas.

Recomendación: a gustosos de novelita breve de maestro ruso.

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