George Steiner en The New Yorker (Ed. Robert Boyers)

Ante el fallido ataque frontal a la literatura neoyorquina, continuamos con incursiones por los flancos. ¿Qué leían los de la Gran Manzana los domingos por la mañana cuando no había Internet?. A Steiner. A mí me fascina este hombre. Tiene un decir que es un desmigar que no puedo dejar de leer. Su espíritu crítico es mastodóntico. Asusta pensar en todo lo que se ha metido entre los ojos a lo largo de su vida; el acervo personal que lleva encima es de tal calibre que, cual elefante jugando al escondite, se le ve por todos lados, así hable de historia, libros o macramé. Esto son 28 artículos publicados en el The New Yorker entre 1967 y 1997 que saben a gloria. Desde la salida de A. Speer de Spandau hasta la -pedazo- reseña sobre la obra maestra de Orwell a quince días de empezar el año 1984, pasando por el homenaje a Brecht -coño, acabas queriendo salir pitando a leer a Brecht- o rematando con su análisis de la literatura rusa, todo es profundizar. Mucha guerra fría, mucha identidad judía (despedaza sin contemplaciones a Simone Weil y tiene las suyas con Céline) pero también mucha, muchísima, reflexión pata negra de cinco tenedores.

Recomendación: a cualquiera con un mínimo interés en historia y literatura. A fans de Steiner.

NOTA DE PRÉSTAMO: Es de la biblio, pero si puedo, me lo compro, he tenido que agarrarme la mano varias veces para no subrayarlo y ponerlo tibio de lápiz.

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