Guisantes, de Bernhard Schlink

Contracubierta del relato: «El magnífico cuento que les ofrecemos trata del éxito, el poder y el amor (…)», ESTO es márketin, y no lo que hay por ahí. Nótese el adjetivo para una historia de un tío que a falta de llevar una doble vida familiar, se cepilla a la tercera, sale pitando del infierno que ha creado inventándose  un cáncer y vestido de monje,  (me voy a por tabaco), tiene un accidente y acaba en una silla de ruedas y con las tres tías , de amiguitas, salvándole el culo. Acaba como no podía ser de otra forma: pensando en meterse en política. Nada de avisos de «spoiler» y chorradas importadas: lo he destripado a posta, porque tiene de «magnífico» lo que yo de monja clarisa y porque me revienta que me mientan. El valor formal brilla por su ausencia, una cosa es el estilo «austero» y otra cosa es radiar una presunta fábula del hombre contemporáneo que no se encuentra a sí mismo aprovechando el tirón de ventas de, ese sí, un buen (que no magnífico) libro anterior.
Recomendación: a tíos que estén muy aburridos y no sepan qué hacer con su  existencia. Les dará ideas «magníficas».
NOTA DE PRÉSTAMO: Menos mal que pagué sólo (sí, lo escribo con tilde) un euro.

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