Oscura monótona sangre, de Sergio Olguín

Huida hacia adelante de un empresario bonaerense hecho a sí mismo que en la madurez de su vida cede ante la obsesión provocada por un encuentro sexual con una prostituta quinceañera de los barrios bajos. El libro tiene el sabor de la escritura argentina y entretiene aunque sepas en el minuto 1 de partido que va a acabar como el rosario de la aurora. Se lee de un tirón y destaca en él la construcción psicológica del protagonista, quien va diseñando una doble vida movido, al final, por la utopía de un sueño imposible de vivir, dejándose llevar por «ese oscuro objeto de deseo» encarnado en la lolita drogadicta de los arrabales.

Recomendación: A quien guste de novela argentina, semi-negra, semi-erótica.

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