Salir a robar caballos, de Per Petterson

Érase una vez un noruego que no escribía novela negra, en vez de eso, decidió escribir una historia sobre relaciones humanas, sobre pérdidas y sobre la madurez sobrevenida y esos silencios que en la vida de una persona pueden convertirse en auténticos lagos. En el libro, un hombre de 67 años rememora el verano en el cual dejó de ser un niño, el mismo verano en el cual descubrió verdades de su padre que desconocía, el mismo verano en el que lo vió por última vez. Francamente bien escrito, con buenas descripciones, tanto ambientales como anímicas, y acabado con enjundia, dejando el sabor de boca de los libros escritos con fundamento.
Recomendación: a cualquiera que guste de relaciones humanas o quiera sacudirse de encima el márketin negro escandinavo que nos meten hasta en la sopa.

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