
No os dejéis confundir por el título porque es disuasorio. El meollo no es una mujer vegetariana, sino todo lo que Kan esparce ante nuestros ojos con esa excusa. La historia es rematadamente rara y si pensaba que nos podía dar juego en el club de lectura, como diría alguien que yo me sé, esto reparte más juego que Guardiola. Violencias varias y claritas, un machismo que en la primera parte (se estructura en tres) es el protagonista, la pulsión sexual en la segunda y en la tercera no se anda con zarandajas la coreana y nos mete un viaje existencial de cuidado. Todo con un sabor muy constante a soledad en la sociedad moderna. Que no va de veganas, vamos. Y que vamos a necesitar poner tickets de turno de palabra en el club. Lo estoy deseando, esto es una bomba. Gracias, Mery Lau.
Recomendación: a gustosas de historias de mujeres radicalmente originales, perturbadoras y movilizadoras.
Foto cabecera: Penguin vía eldiario.es


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