
Seguimos en modo Keegan con este título al cual no sé cómo se ha llegado (de original en inglés «Foster» a «Tres luces», oh misterios de la vida) y que nos lleva a la infancia, al duelo y al cariño, porque es entrañable el relato (novela corta) sobre esta niña que pasa el verano en casa de unos parientes que algo saben de pérdidas. Me he relamido con esto que cae en medio Telediario sobre todo por la ternura pero también, con tanto ruido alrededor, por su capacidad de trasportarte a esa casa en el campo irlandés en los años ’80. Escribe esta mujer de tal forma que no puedes arrancarte las historias de las meninges en una buena temporada. Se te quedan pegadas a la cabeza como garrapatas. Por algo será.
Recomendación: a gustosas de novela corta sobre infancia, duelo y familias varias.
Foto cabecera: thewashingtonpost.com


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