
Yo es que me meto en la biblio y tropiezo con la misma piedra una y otra vez. Y la necesidad de relatar las historias de nuestros mayores, qué, contestaría yo; en este caso, de forma gloriosa. Los dos abuelos de David Sala (autor francés) pasaron sus cuevas en la primera mitad del siglo XX: uno sufrió cinco años en Mauthausen y el otro acabó en los maquis. Exiliados en Francia, terminan teniendo familia y el chaval que escucha historias en las reuniones familiares acaba sintiendo esa pulsión de contar, de que no se pierda todo ese sufrimiento en un océano de olvido. David lo dibuja con colores y trazos dignos de Kandinsky, de los impresionistas, de qué sé yo qué fiera pictórica. Y terminas emocionada y preguntándote, una y otra vez, por qué esto no tiene más jaleo, más sitio en el lugar que le corresponde. El más alto.
Recomendación: a gustosos de memoria histórica, exilios en Francia (nuestros exilios, nuestras familias) y fans de cómic dibujado con mil amores.


Deja un comentario