Drácula, de Bram Stoker

Dijo Stoker que la culpa fue del marisco. Que le sentó mal un centollo y se le ocurrió ESTO. Piénsenlo la próxima vez que se les cruce un plato de pochas. Eso sí, su digestión duró siete años de redacción en los que se alicató una “Excel” de la época para organizar los andamios de la obra. El poderío del señor Stoker me ha dejado completamente k.o. No esperaba esta ingeniería literaria en la estructura, este maravilloso patchwork de cartas, diarios, recortes de prensa que se engarzan como cuentas en un collar perfecto. No esperaba el sentido del humor. Y no estaba preparada para encontrar en un título tan sobado uno de los mejores fragmentos leídos por estos humildes ojos: la llegada del Démeter a la Bahía de Whitby. Qué puñetera virguería de relato de terror en sí mismo, qué dominio de las omisiones, cómo juega con el contexto de capítulos anteriores, qué “diez negritos” en la cubierta de una goleta, qué canguelo provoca un texto de 1897 a una lectora de 2018 con el tema literario (Drácula/vampirismo) más tuneado de la historia. Qué grande hay que ser. También encontramos imágenes góticas clásicas, damas resolutivas, vampiresas descaradas que tuvieron que poner a más de una y uno patas arriba en su época. Lobos, locos, encomiendas a Dios Todopoderoso y avances científicos. Aquí, queridos, no falta de nada. Por ponerle la “p” de un “pero”: los pasajes en los que confluyen todos los personajes (novela coral y todo, qué despliegue) y se ponen al día, que no sé si es que pierden ritmo, (probablemente no), o es que tenía tantas ganas yo de leer sangre que se me hicieron largos cual día sin pan. Bien, a continuación guardaremos un minuto de silencio para honrar esta edición de Reino de Cordelia que descansará en mi mesilla de noche para siempre:

—–fin del minuto de silencio—-. El homenaje se debe a que es impecable tanto el formato como el papel, la tipografía y hasta las tintas de colores utilizadas; porque el prólogo es de los buenos: breve, que aporta, contextualiza y no destripa; porque sólo he encontrado tres erratas: una consonante repetida, una vocal perdida… lapsus que nos recuerdan que no hay robots detrás. Y por las sesenta perlas ilustradas de Fernando Vicente, estratégicamente aprovechadas, que catalizan al máximo la experiencia lectora. Porque, déjense de historias, señores, esta es LA edición de “Drácula”. No hay otra.

Recomendación: a gustosos de obras maestras.

Foto cabecera: diariopresente.mx

5 Comments

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  1. Leyéndote he revivido esa pasión-fascinación-horror que el Sr. Conde me hacía sentir en mi lejana adolescencia. Lo que ya no sé muy bien es si fue por ver la película (the one and only con Cristopher Lee que ponían en TVE, cuál si no) o por leer el libro. En cualquier caso me ha vuelto el gusanillo y si encima tiene ilustraciones buenas y demás, habrá que agenciárselo y guardarlo como oro en paño.

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