Con los dedos pegados al Kindle con loctite y los ojos como el desierto del Gobi me ha tenido el señor Ellroy, de quien sabía por el peliculón L.A. Confidential, basado en uno de sus libros, pero a quien no había hincado el diente literariamente hablando. Y qué festín, señoras y señores, he tenido el momento de gloria de lo que va de verano (2.00am leyendo cual posesa) con una historia que no conocía más que por leves referencias en otros libros y de la que no quise saber nada hasta acabar la última pantalla. El caso de la llamada «Dalia Negra» (un mote de la prensa para una víctima de asesinato) sucedió realmente en 1945, fue una puñetera salvajada y nunca se pilló al asesino. Ellroy coge la época, el caso y los personajes y hace dulce de membrillo con Idiazabal de copete. Menudo novelón, qué diálogos, qué verosimilitud, y, por encima de todo, qué ingeniería argumental. La puntilla está en el epílogo, donde el autor desvela por qué esta novela es tan personal para él… y hasta aquí puedo leer. Un grande del género, sin duda.
Recomendación: a cualquiera que le guste mínimamente la novela negra. Esto es canelita en rama de la que deja resaca libresca del 15.
NOTA: posteriormente he visto cómo Brian de Palma destrozó la novela perpetrando una película del mismo nombre. Ni os arriméis.
Foto cabecera: culturebox.francetvinfo.fr


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