Iba a prometer que esta era la última hamburguesa negra que me metía pero no puedo porque de los tres libros que he leído de este hombre el que nos ocupa es el mejor. (Y porque llevo un mono de tabaco morrocotudo que me impide leer textos descriptivos de más de dos líneas). Vestido de novia me pareció una castaña, Irène era eminentemente peliculera (y la chapuza de desvelar casi a gritos el final no se perdona), pero aquí hay tomate, gente. Hay trama pensada, hay víctimas que son verdugos y verdugos que son víctimas, hay sorpresa, hay mucha mala leche… y hay curro. Y le agradecemos a Lemaitre que se haya alicatado esta historia tan bien aunque tenga esa puñetera tendencia a los crímenes «guarretes», entendiendo por «guarrada» mezclas asquerosas de músculo, hueso y lengua disueltos en ácido. Lo de las ratas tampoco ha desmerecido, pero la medalla de oro se la lleva la justicia poética. De manual, sí, pero qué buen cuerpo deja una buena cucharada. Acabamos de aceptar a Pierre como animal de compañía lectora.
Recomedación: a gustosos de novela negra currada.
Te dije que molaba.
Me gustaLe gusta a 1 persona