Roth se trabaja la verosimilitud literaria con pico, pala, cincel, pincelito y guantes de paleontólogo remontándose generaciones, radiando antecedentes arquitectónicos, étnicos, sociales, y desenterrando detalles que terminan conteniendo hasta el desayuno del bisabuelo. Así la verosimilitud es brutal, perfecta, pero a mí personalmente me cansa. Conocer hasta el último detalle del producto que usaban en 1947 para hacer un par de guantes de piel de cabritilla me sobra. Lo que no me sobra, sino que me desborda y maravilla, es contemplar este inmenso mural del ciudadano estadounidense de mediados de siglo, con su inmigración, su éxito empresarial, sus gestas bélicas, sus protestas, su racismo, su watergate y su cuestionamiento interno. Roth se mete en la llaga abierta del americanismo y vivisecciona la construcción identitaria de sus compatriotas -y suya propia- a porta gayola. Como sólo lo hacen los grandes. 
Recomendación: a gustosos de la historia de USA de mediados de siglo y de la idiosincrasia colectiva (y política) estadounidense a través de una familia «de éxito» judeo-católica de Nueva Jersey. 
NOTA DE PRÉSTAMO: Ya lo creo que está amortizado. Me pone en el rastro de los otros dos que cierran su «Trilogía americana». 

Una respuesta a «Pastoral americana, de Philip Roth»

  1. Yo también estoy en el mismo rastro 🙂

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.