
Bueno, vamos cogiendo tono lector, en esta ocasión con libro de escritora galesa sobre relación de dos hombres en el siglo XIX en un islote perdido camino de Noruega. El asunto, como es habitual, nos da una de cal y otra de arena. Un intento de desahucio es la excusa (depredadores habitacionales ha habido siempre) para una situación «robinsoniana» en la que Viernes sería un vikingo de 2 x 2 y el protagonista un portento lingüístico sólo superado por Banderas en «El guerrero nº 13» (never forget a Antonio aprendiendo idiomas en 5 minutos). Davis tiene un narrar correcto y sobrándonos la fantasmada y turrada idiomática (leemos en el epílogo que la autora encontró un diccionario de nórdico por casualidad en una biblioteca e imaginamos que ha querido demostrar que así fue), aceptamos como animales de compañía la descripción del espacio natural e hipnótico en mitad del Mar del Norte y la construcción de personajes y sus relaciones.
Recomendaciones: a gustosos de relato isleño con pastores enormes y reverendos escoceses.
Foto cabecera: John Minihan vía elmundo.es


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