No sé qué dice mi biblioteca de mí pero Snider me ha descrito en las primeras viñetas a las mil maravillas. Esa pulsión incontrolable por comprar libros, por alimentar un tsundoku eterno, los ciclos de lectura, las sensaciones libreras… Lo sabe dibujar todo. La segunda parte del volumen la dedica más a creación literaria (bloqueo del escritor, canon, géneros, etc) pero en conjunto es una delicia «deborahdora» de primer orden. Para guardar junto con «La venganza de los bibliotecarios» de Gauld o hacerse pósters.

Recomendación: a bibliófilos patológicos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.