El pasado capítulo I fue el epicentro de un tsunami deborahdor que me ha arrasado. No tengo teclado para dar las gracias a todxs, gente cercana, gente lejana, gente que ni conozco personalmente, gente que ha venido a conocerme… No sólo han sido mensajes, empujones de los buenos, sino que esto se me ha complicado mucho para agradecer todas las muestras de cariño. Me habéis regalado libros, habéis venido a comprar libros, me habéis traído tomatico de huerta, champús, pañuelos o cremas corporales. Habéis venido, abuelicas desconocidas, simplemente a dar ánimos desde la puerta de la librería. Me habéis regado las orquídeas. Habéis recepcionado cajas de libros. Me habéis enseñado posturas de yoga para aliviar la espalda. Habéis venido a dar abrazos y habéis mandado mails, guasaps, comentarios de blog y libretitas. Cuando digo tsunami, es tsunami, que esta mañana me han dado un curso intensivo de tocados africanos con los que voy a triunfar en la sala de espera de oncología más que la San Miguel en agosto. Y así, los dolores y el festival de síntomas se siguen padeciendo, pero se olvidan antes. Esteban también ha ayudado. Fuisteis vosotros, a través de redes sociales, quienes me empujasteis a abrir el libro de Zweig en el primer ciclo. No pude leer mucho porque estaba bastante tocada pero creedme si os digo que los dos momentos de lectura que me dio Zweig en lo más chungo de la chunga quimio me transportaron. A Roma, a Bizancio. Madre mía Esteban, lo suyo era el ensayo. Seis novelas burguesas soporíferas más tarde he descubierto al Stefan Zweig que tantos adorabais. Esteban vale por dos kilos de analgésicos. Intravenosos. Ahora atacamos el siguiente ciclo con otro ánimo y con más libros en el tsundoku, solo que esta vez no pongo día de apertura, cuando esté en condiciones lo pregono en las redes. Lo dicho, MUCHAS GRACIAS A TODXS. Seguimos leyendo.
CERRADO DESDE EL JUEVES 20 DE SEPTIEMBRE HASTA NUEVO AVISO.
ROGAMOS DISCULPEN LAS MOLESTIAS.
Foto cabecera: lifejournal.com


Deja un comentario