Ardores de agosto, de Andrea Camilleri

No soy ecuánime porque ya hace tiempo que juré semper fidelis a Montalbano. Puede que esta trama sea menos elaborada, puede que provoque menos risotadas, pero este Salvo que cede, este Salvo vulnerable… no se paga con nada. En ésta bochornosa Vigáta, donde se fríen hasta las ideas, tenemos la evolución adecuada del personaje hacia la melancolía y la amargura, camino que provoca cariño incondicional, la devoción el autor ya la tenía. Nadaba y lloraba. Bravo Camilleri.
Recomendación: a quienes conozcan ya a Montalbano, imprescindible. A quienes no, que lean antes las tres últimas editadas.
NOTA DE PRÉSTAMO: Las de Montalbano me las compro conforme se publican. Jamás he dejado de amortizar ni un euro.

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