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No iba de ovejitas luceras sino de cabras. En la página 40 estaba ya bastante sobrada de pedregales, sequía, niño andrajoso y viejo taciturno. La justicia poética salva a este libro, eso y que no está escrito con el pie, no es el Foenkinos o la E.L.James, aunque se nos vaya la mano en la […]