Dice Anise que sobrevivió porque estaba sana, hacía deporte y por la educación recibida en su familia, donde “uno no tiene derecho a quejarse”. Yo añadiría que la voluntad de contar lo que pasó en Ravensbrük también tuvo algo que ver. Su compromiso, digo. Ese “hay que hacer algo” -dicho y hecho, en su caso- […]