Una comida en invierno, de Hubert Mingarelli

Nos ha gustado el relato de ciento veinte páginas sobre una comida de tres soldados alemanes en la ocupación de Polonia con prisionero judío y una nevada del quince. Lo que viene siendo que se te congelen hasta las ideas. Premio especial del jurado para el juego de tiempos, la anticipación está perfectamente usada para crear tensión; y esa psicología del soldado, en este caso alemán, que nos ha gustado tanto. Después del monopolio del ejército estadounidense en la imaginería popular estas cosas se agradecen. Que el libro parece que va de la bendita comida pero no. Va de la culpa. De la guerra y de lo que nos hace hacer. Gracias al librero por la sugerencia.

Recomendación: a gustosos de novela corta sobre culpa y guerra en los bosques helados polacos.

Foto cabecera: Jean Delmarty. Opale

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