Del enebro, de los hermanos Grimm

Llegué a pensar que se trataba de una leyenda urbana, hubo quien me preguntó «¿Tú tienes un enebro?» casi a media voz, como quien habla de sustancias estupefacientes ilegales. Estas navidades se ha reeditado y ya tengo mi enebro. Os puedo asegurar que la leyenda estaba cimentada en sólidos argumentos, el libro en sí es una joyita: el papel, las ilustraciones, las tintas y los cordeles pegados a mano por el editor en cada ejemplar numerado. Hay más curro en uno de estos que en todas las reimpresiones del último Planeta, qué os voy a decir. La enjundia reivindica (prólogo e introducción incluidas) los cuentos tradicionales tal y como fueron paridos: con canibalismo, muertes y truculencias varias. Un quítame de ahí la versión Disney que te salpico de sangre. La infantería de los cuentos de los hermanos Grimm siempre las pasaron más que canutas para poder alcanzar la justicia poética, y esta no es una excepción.  Nos ofrecen al ocasión de atesorar uno de sus cuentos -espléndido- en un soporte artesanal. Gracias, Jekyll&Jill, por la oportunidad.

Recomendación: a gustosos de cuentos tradicionales y de artesanía librera.

Foto cabecera: detalle de ilustración de Alejandra Acosta.

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